Frente al grupo de estudiantes la periodista saca una bolsa con un letrero que dice «basura» y comienza a vaciarla. Es, literalmente, basura: cajas de medicamentos, hojas de revistas, cosas inservibles. Toma el primer objeto y pregunta «¿qué reportaje podrían sacar de esto?, ¿qué historia?». Un objeto sucede al otro. Al cabo de un momento tenemos varios temas que dan para notas, reportajes, investigaciones. Alejandra Xanic, la primera mexicana en ser galardonada con el Pulitzer, es una ferviente creyente de que la noticia está en todas partes, de que todo, incluso aquello que pensamos más insignificante, es pie para una historia.

Es sábado 28 de septiembre y la periodista tapatía comparte con alumnos y profesores de la Universidad Panameicana su experiencia y aquello en lo que cree. El taller La pregunta durará cinco horas, pero los asistentes no sentirán el tiempo. Cuando termine incluso pensarán que hace falta quedarse más, escuchar más, participar más.

Antes de poner a los asistentes a pensar en temas a partir de cosas de las cuales normalmente prescindimos, Xanic habla sobre la labor del reportero: hacer visible lo invisible, encontrar y contar historias que conecten, que expliquen, que resuelvan dudas… Seguirá un panorama, si no desalentador, sí un tanto amargo: los reporteros no están cubriendo temas, cubren agendas que son ajenas, y pocas veces tienen una propia.

Entonces viene la mejor parte: el reportero puede encontrar historias prácticamente en cualquier lugar, haciendo uso de su herramienta más valiosa: la pregunta. Pero para poder hacerlo, debe practicar. «Preguntar es como correr», afirmó Xanic. El reportero, aconsejó, debe cambiar sus rutinas, pues puede encontrar algo inesperado; debe agitar la vida y «provocar esos accidentes» que lo llevarán a las historias.

De acuerdo con la periodista, la pregunta también nos ayuda a poner en duda aquello que creemos percibir, a saber los documentos y los hechos. Para ella, el complemento de la pregunta es la duda: un reportero no debe asumir algo, no debe creer que sabe algo, porque «no tiene que ser cierto lo que dice un documento, lo que ve». Entonces tiene que investigar.

Con algunas dinámicas con los alumnos y profesores que asistieron al taller Alejandra habló sobre la importancia de la entrevista, en el sentido no sólo de conversación con otra persona, sino la entrevista a los objetos, a las escenas. La periodista compartió experiencias y ejemplos sobre buenas y malas preguntas, sobre buenas y malas entrevistas, y dio consejos para desarrollar mejor una en sus diferentes momentos: el abordaje, la elección del lugar, incluso cuando la conversación «se cae» y hay que rescatarla.

Cuando el tiempo terminó, Alejandra Xanic recordó a los asistentes que es importante practicar y perder el miedo. En cinco horas, quienes asistieron al taller, pudieron, en una invaluable conversación, aprender de la periodista y acercarse a esa parte que muchas veces se olvida y que, paradójicamente, es lo más apasionante de la profesión.

Por Marcela Méndez

Publicada originalmente en www.up.edu.mx