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La moda y la humanidad no están peleadas

17 abril 2019 por Alejandra Somohano

Victor Burgos es un barbero de 34 años de Rochester, Nueva York y trabaja en Joe’s Upscale Barbershop. Una mañana, mientras le cortaba el cabello a un cliente, notó que un hombre solo en silla de ruedas estaba dando vueltas en la calle frente a la barbería.  A los pocos minutos, sonó el teléfono de la barbería, y Víctor escuchó la voz electronizada, de Devin Hamilton que preguntó si podían cortarle el cabello sin tener cita. Y Víctor supo que era el hombre de afuera.

¿El problema? La barbería está en un edificio viejo, solo hay escalones y no tiene rampa para silla de ruedas, por lo que Devin no podría entrar fácilmente a la barbería. Pero Víctor, con la mejor actitud, simplemente tomó sus tijeras y salió para ayudarle a este hombre, que necesitaba un buen corte de cabello. Devin resultó muy agradecido y satisfecho con el servicio, que unas horas después, mandó a su ayudante a la barbería por un corte de cabello.

El dueño de la barbería, Joe Cocozza, no estuvo el día que ocurrió esto, pero estuvo impresionado cuando llegó otro hombre discapacitado pidiendo un corte de cabello, pues le habían recomendado que fuera a esta barbería. Estaba fascinado con escuchar esta historia y encantado con tener a un barbero de gran corazón. Él mismo se encargó de publicar las fotos en Facebook y hacer historia viral. Le parece muy amable de Víctor salir a darle un corte de cabello a un cliente, siendo él un estilista bastante ocupado. Pero Víctor es el más feliz ayudando a otros.

Ahora Víctor y Devin son amigos y cuando a Devin le crece el cabello, Victor lo ve ya sea fuera de la barbería o en su casa para cortarle el cabello y hablar un rato. Además de que la barbería se ha vuelto popular, y tiene más clientes con discapacidad. Y por esto, se quiere remodelar la barbería y poner una rampa para que todos estos clientes la encuentren más accesible.

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