Media Lab

En vivo

LOG IN

¿Hay más neuronas en un cerebro humano que estrellas en la galaxia?

por Daniel Hermar

3 noviembre 2020

El neurólogo argentino, Facundo Manes, ofreció una entrevista para BBC Mundo en el marco del Festival Hay Arequipa, que se realiza de manera virtual entre el 28 de octubre y el 8 de noviembre.

Manes se graduó en Medicina en la Universidad de Buenos Aires en 1992 y, siendo todavía estudiante, obtuvo beca en Neurociencia de la Asociación Médica Argentina.

Así se empezó a apasionar por el estudio del cerebro y hoy es uno de los neurólogos con mejor reputación mundial.

Sobre los descubrimientos en el cerebro

¿Qué hace que el cerebro sea un órgano tan fascinante?

El cerebro es fascinante, entre otras cualidades, porque es el único órgano que intenta explicarse a sí mismo. Y así nos damos cuenta de que todo lo que hacemos lo podemos llevar a cabo gracias a él, desde respirar hasta leer esta entrevista o pensar en las cuestiones filosóficas más profundas.

Es la estructura más compleja y enigmática en el universo. Contiene más neuronas que las estrellas existentes en la galaxia.

¿Cuánto sabemos realmente hoy sobre él?

(...) Podemos decir que en estos años logramos aprender más sobre él que en toda la historia de la humanidad.

Por mencionar algunos avances, se ha demostrado que la memoria, contrariamente a lo que comúnmente se supone, no es una cajita en la que guardamos nuestros recuerdos, sino que es nuestro último recuerdo. (...) También sabemos que las neuronas continúan generándose a lo largo de toda la vida, incluso, en la vida adulta.

Además, las neurociencias han realizado importantes aportes para entender los distintos componentes de la empatía, de las áreas críticas del lenguaje, de los mecanismos cerebrales de la emoción y de los circuitos neuronales involucrados en ver e interpretar el mundo que nos rodea. (...) detección temprana de enfermedades psiquiátricas y neurológicas, permitiendo diseñar tratamientos y terapias más eficientes.

(...) una mejor planificación de estrategias en el ámbito educativo, entre muchos otros.

¿Y qué nos falta por conocer sobre el cerebro y cuándo lo sabremos?

(...) Todavía no hay una teoría del cerebro que explique su funcionamiento general. (...)

Siempre recuerdo la frase de un reconocido neurocientífico que decía que abordar la pregunta sobre cómo funciona nuestro cerebro es como intentar saltar tirándose de los cordones de los zapatos. De todos modos, creo que el futuro de la ciencia es muy prometedor y nuestro conocimiento va a continuar avanzando.

¿El cerebro es una máquina perfecta?

Yo no hablaría de perfección, pero sí de complejidad y potencialidad.(...) Es un órgano flexible y adaptativo.

Esa neuroplasticidad, esa capacidad que tiene el sistema nervioso para modificarse o adaptarse a los cambios, permite que las neuronas se reorganicen al formar nuevas conexiones y ajusten sus actividades en respuesta a transformaciones en el entorno. Es decir, nuestra experiencia cambia permanentemente nuestro cerebro.

El cerebro en el futuro

Su último libro se titula "El cerebro del futuro". ¿Cómo será precisamente ese cerebro del mañana? (...) En términos anatómicos el cerebro no cambiará en siglos. Con todos los avances tecnológicos que se están desarrollando podemos pensar que, tal vez, en un futuro nuestro cerebro esté más vinculado con la influencia de la ingeniería genética y la biotecnología para expandir nuestras capacidades. (...)

Lo que sería fundamental es la adaptación cultural y tecnológica. Somos capaces de cambiar el entorno natural de manera eficiente a través del uso de la tecnología. Mientras que las generaciones cambian cada 25-35 años, con la tecnología disponible es posible lograr cambios mucho más rápido.

Actualmente, somos capaces de manipular genes mediante selección artificial y modificar rasgos biológicos. (...) Es probable que, en los próximos cientos de años, sea posible crear o regenerar el tejido neuronal que compone el cerebro, lo cual tendría importantes implicaciones en el tratamiento de enfermedades que hoy no tienen cura, como la demencia.

Hay quienes opinan que con las nuevas tecnologías no necesitaremos usar el cerebro y podremos guardarlo en un cajón. ¿Será así? No, para nada, no será así. Ninguna máquina puede reemplazar a nuestro cerebro. Nuestra mente es mucho más que un procesador de información. Pensemos en todas las habilidades de nuestro cerebro social, como entender la mente de otro ser humano, sentir su dolor, responder a él.

Entonces, la empatía, el altruismo, la cooperación son capacidades ajenas a cualquier máquina, y fundamentales para nuestra vida. Porque no tenemos que olvidar que los seres humanos somos básicamente seres sociales.

Pensemos también en nuestro lóbulo frontal, (...) para establecer metas, planificar y automonitorear el propio desempeño para alcanzar un objetivo. Gracias a él podemos desarrollar un plan, ejecutarlo, tomar decisiones, inferir los pensamientos de los otros y actuar en consecuencia, inhibir los impulsos, y al mismo tiempo controlar estos procesos.

¿De qué manera están transformando las nuevas tecnologías a nuestros cerebros? La tecnología ha dado lugar a numerosos avances. Por ejemplo, en el campo de la medicina, se han diseñado muchos instrumentos que permiten diagnosticar enfermedades con mayor exactitud y de manera más temprana. (...)

Por su parte, si bien la tecnología puede generarnos estrés al volvernos pendientes de los correos electrónicos, del último mensaje de nuestro celular, de la última noticia y llevarnos a la multitarea, en estos momentos en los que vivimos atravesados por la pandemia del Covid 19, la tecnología, poder estar conectados, ha sido una gran aliada de todos.

Nos ayuda a llevar mejor estos momentos de distanciamiento físico. 

El cerebro es un órgano fruto de millones de años de evolución. ¿Puede involucionar a causa de la inteligencia artificial, de las nuevas tecnologías o de cualquier otro aspecto?

Justamente, como es producto de la evolución de millones de años, se necesitan miles de años para ver cambios a nivel cerebral. Teniendo su historia evolutiva, en que no se observa un cambio notable en la apariencia física de los humanos desde hace 200.000 años, es difícil pensar que la estructura del cerebro se modificará drásticamente en los próximos siglos.

Tampoco involucionar, porque así como se requieren menores funciones para algunas prácticas -recordar datos o hacer ciertas operaciones matemáticas-, se requieren mayores para otras.

Sí, es clave cuidarnos del estrés que puede generar la dependencia excesiva de la tecnología. Porque sabemos que el estrés crónico impacta negativamente en nuestra salud y en nuestro cerebro.

¿Somos nuestro cerebro o nuestras emociones? Es una muy buena pregunta. Somos ambos, pero porque no se trata de cuestiones distintas.

Las emociones tienen asiento en el cerebro y son centrales en nuestra vida. Impactan en nuestra memoria porque recordamos mejor aquello que nos conmueve. Por ejemplo, todos recuerdan qué estaban haciendo el 11 de septiembre de 2001 cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas, pero nadie recuerda qué hacía el día anterior. Además, las emociones influyen en nuestra toma de decisiones.

De manera simplificada, podemos entender que poseemos dos sistemas para la toma de decisiones: uno automático y rápido, que es producto de mecanismos evolutivos y otro, lento y racional. (...)

Nos guían las emociones, lo racional suele ser la explicación que hacemos de las decisiones con posterioridad a haberlas tomado.

El cerebro actual en la pandemia

¿Qué impacto está teniendo la pandemia de coronavirus en nuestros cerebros? ¿Cómo afectan el miedo, el aislamiento, la soledad, el teletrabajo, las clases online y la falta de contacto con otras personas a nuestros cerebros?

La pandemia tiene un impacto negativo en nuestra salud mental. Estamos expuestos a grandes niveles de estrés.

Nuestras rutinas se vieron completamente alteradas, tenemos miedo, estamos distanciados de nuestros seres queridos.

No hacer las cosas que hacemos siempre y hacer aquellas que habitualmente no hacemos requiere de un gran esfuerzo.(...)

Si las sociedades no toman medidas colectivas que apunten a proteger nuestra salud mental, vamos a tener una pandemia de enfermedades mentales. (...)

Es que la salud mental no puede separarse de la salud física. Se trata de un todo integral. Por eso es tan importante mantener hábitos saludables como: dormir bien, tener una alimentación saludable, así como evitar el tabaco, el alcohol y las drogas.

Dentro de lo posible hay que mantener rutinas, tener horarios constantes para acostarse y levantarse, trabajar, estudiar y/o hacer ejercicio, y reforzar nuestros lazos sociales, porque estos vínculos nos ayudan a fomentar un sentido de normalidad, nos dan contención y nos permiten compartir lo que sentimos.

(...) no podemos esperar tener el nivel de rendimiento habitual ni la concentración y energía de siempre después de tantos meses de estar enfrentando la pandemia.

En este sentido, puede ser beneficioso realizar prácticas de relajación y meditación como el mindfulness.

Ciertos estudios reconocen que las áreas de la corteza prefrontal, asociadas con emociones y funciones sociales, son intensamente estimuladas con la meditación, mientras que las áreas del cerebro típicamente asociadas con el procesamiento de las emociones negativas, tales como la amígdala, disminuyen su actividad.

Tenemos que cuidar nuestra salud de manera integral y saber que entre todos vamos a superar esta situación.

*Esto fue lo más importante y algunas partes de la entrevista fueron omitidas para una mayor facilidad de comprensión y lectura pero puedes leerla completa en BBC.

Te puede interesar: ¿Sabías que tocar un instrumento clásico ayuda a tu cerebro?


Te puede interesar

Lo más actual directo a tu mail

Suscríbete a nuestro Newsletter