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Chichén Itzá tiene más con qué sorprendernos

por Alejandra Somohano Portillo

19 marzo 2019

A finales del 2018 se iniciaron las re exploraciones en la cueva de Balamkú, a menos de tres kilómetros de pirámide de Chichén Itzá,  y se encontró muy dentro de un túnel un nuevo santuario subterráneo, con artefactos asombrosos de apróximadamente unos mil años de antigüedad.

Guillermo de Anda, arqueólogo e investigador mexicano especializado en civilizaciones mayas, trabaja con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además, junto al arqueólogo James Brady, de California State University en Los Ángeles, también especialista en civilizaciones mayas, es director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM).

 

 

Descubrieron que todos estos objetos están en un gran estado de conservación, y se piensa que son parte del periodo histórico Clásico Tardío (del 700-800 d.c) o del Clásico Terminal (800-1000 d.c). Hay alrededor de 200 piezas, incluyendo lo que parecen vasijas, tazas, tazones, ceramicas y barro. Algunos de los artefactos parecen figurillas de barro con patrones específicos antiguos, algunos parecidos al dios Tlaloc.

Se sabe que hace más de 50 años, residentes locales le informaron  a las autoridades sobre esta cueva, que también se le llamó la cueva del Dios jaguar, y el arqueólogo mexicano Víctor Segovia Pinto (1925-1995) decidió sellar la entrada de esta cueva por seguridad a los locales y las ruinas dentro de ella. Fue apenas éste 2018 cuando uno de los locales, Luis Un, guió a Guillermo de Anda y a su equipo de investigación a la entrada de esta cueva.

Anda y un equipo de investigadores exploraban los sistemas de agua dentro de la cueva a unos 80 pies bajo tierra. Entonces descubrieron los artefactos para rituales de las civilizaciones antiguas, dentro de un estrecho y profundo túnel. Él espera que el descubrimiento pueda permitirle a los investigadores realizar modelos arqueológicos de la cueva y sus sistemas acuíferos. Pues este es de los más importantes descubrimientos en la Península de Yucatán desde que se encontró la cueva de Balamkanché en los 50. Anda dice que ahora viene una etapa de documentación cuidadosa, protección y conservación de este único y maravilloso lugar y de los artefactos que lleva dentro.


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