Medio siglo después: Tlatelolco

50 años más tarde, la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco sigue ahí, al igual que el edificio Chihuahua, el templo de Santiago Apóstol y las ruinas prehispánicas; todos testigos silenciosos de la tarde que pintó de rojo una de las páginas más polémicas de la biografía mexicana.

Hoy se vislumbra otro paisaje en la explanada que congregó a miles de estudiantes aquel –inolvidable– 2 de octubre. Un padre y su hijo juegan futbol, un señor con una prolongada barba gris toca la guitarra junto a un letrero en el que se lee “pregúntame qué pasó aquí”, y numerosos puestos de antojitos y garnachas decoran la entrada de la iglesia colonial –combinando el aroma del incienso con el del aceite–.

No faltan los curiosos que, con una cámara al cuello, como un servidor, se acercan a las entradas del edificio Chihuahua, con la misión de que algún vecino les abra las puertas para acceder a los balcones de los edificios superiores, y así tener una vista panorámica de la plaza. La respuesta, en cada ocasión, es un amable no –que te hace preguntarte cuántas veces antes lo habrán dicho–.

Un medio siglo no está exento de cambios. El complejo que albergaba la Vocacional 7, y posteriormente una clínica del IMSS, fue demolido en 2012, pero siempre seguirá presente en las fotografías de aquel día, al igual que los estudiantes a quienes jamás se volvió a ver.

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