48 horas en la FIL

26 noviembre 2018 por Bernardo Flores Heymann

Había escuchado descripciones de la FIL como algo único e inigualable. No lo creía y de hecho me parecía que los adjetivos que le ponían eran absurdos y pretenciosos, pero no, el del error era yo. Fui y debo que agradecer a Penguin Random House por la iniciativa de permitirnos participar como corresponsales de la editorial en el primer fin de semana de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2018.

Así pues, lo único que sabía de la FIL es que era una de las ferias de libros más importantes del mundo y que cuando nos seleccionaron para ir me emocionaba la promesa de toparme en un pasillo con Katzenbach, ver por ahí a Pérez-Reverte y poder estar cerca de cuanto autor se me ocurra. 

Total que fuera del terrible cansancio, la pereza que implica toda la burocracia del aeropuerto y viajar de la CDMX a Guadalajara, a las ocho de la mañana del primer sábado de la FIL ya estaba en la sede y minutos antes de las nueve, en el hotel.

De política y mejores historias

Bueno,  llegó la inauguración de la Feria. Bombo, platillo y un presidium del terror en el que estaba el presidente de la FIL, la futura secretaria de gobierno, la actual secretaria de cultura, creo que alcaldes de tres municipios del estado, diputados, el gobernador actual y el electo de Jalisco, e infinidad de personas más, entre ellas alguien de Portugal, el país invitado. Casi lo olvido, también estuvieron dos rectores también en la mesa de honor.

En fin, me parece excesiva tanta gente, pero eso sí lo más lindo de la mesa era la eterna sonrisa de Ida Vitale expectante, sonriente y plena. La humildad gobernaba en sus ojos, así como la alegría en todas y cada una de sus expresiones al recibir elogios y aplausos por haber sido galardonada con el Premio FIL 2018 a las lenguas romances.

Podría hablar de la politiquería que dicha apertura significó, pero mis 48 horas de experiencia son más cortas que el destacar que todos los periódicos locales llevaron en primera plana el llamado que hizo el presidente de la FIL al presidente electo a evitar los superdelegados y a reflexionar sobre la Guardia Nacional. 

Total, la pregunta del millón ¿qué se hace en un espacio inmenso, como Expo Guadalajara, en la que participan más de dos mil editoriales de 47 países, exponen más de 800 mil títulos y cerca de 400 autores desfilarán por 11 días? La respuesta es sencilla: recorrerlos y embelesarse. Yo andaba como niño en juguetería, sin saber a dónde ir, que ver o escuchar. Quería comprarme muchos libros, sin embargo me hicieron caer en cuenta que el regreso podía ser más bien complicado.

"Les presentamos dos de los stands de Penguin Random House Grupo Editorial en la #FIL2018."

Finalmente, pasamos la parte de FIL Niños donde además de editoriales, había talleres increíbles. Me encantó uno, sobre los demás, que era un taller de cuento. Los chicos debían escribir, con máquina de escribir, una página. y sí, ¡con máquina de escribir!.



Después de recorrer por casi tres horas los cientos de espacios y sorprenderme con la creatividad de todas las editoriales, me enteré que hay un concurso para el stand más bonito. En fin, para el cierre del primer día había dos actividades con una carga emocional fortísima. Primero, la esposa de José Zaramago, su editor y otros amigos cercanos, armaron una mesa de debate para entender la influencia y legado político del escritor portugués. En lo personal, lo mejor de este espacio fue saber que el autor de Ensayo sobre la ceguera, tenía un profundo amor por México pues Carlos Fuentes le había dicho que era mexicano. 

Las primeras 24 horas terminarían con la presentación del último libro del invitado de honor de la FIL y premio Nobel de literatura, Orhan Pamuk, La mujer del pelo rojo. Chulada de autor: sencillo, cómico, sonriente. 

Encuentros random

El segundo día de la Feria, el día estuvo lleno de sorpresas y lo resumo con este top de momentos:

  1. Conocer y entrevistar a Elisabet Benavent que es la persona más natural, fresca y entretenida del mundo. 
  2. Que el alumno ganador para ser corresponsal FIL se emocionara por encontrarse a Alberto Lati y poderlo entrevistar. Junto a esto, ver el esfuerzo que hizo por poder conseguir una entrevista con Denise Dresser, aunque ella se la negara. 
  3. Estar al lado de Arturo Pérez-Reverte, querer acercarme para pedirle que me firmara su último libro y no poder lograrlo por andar correteando a otra escritora que debíamos entrevistar. 
  4. Toparme con Xavier Velasco subiendo la rampa de su hotel y descubrir que es un ser humano normal, aunque su mirada diga lo contrario.
  5. Escuchar a Ida Vitale y que me permitiera sacarle fotos. 
  6. Descubrir a Joel Dicker. 

Después de 48 horas, debo decir que la FIL sí es eso que dicen y más. Es la fiesta de las letras, son las letras que hacen la fiesta, y es una oportunidad única para celebrar la cultura, apostar por las historias y entregarse por completo a la literatura. 

 

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